La época victoriana en Europa, particularmente en Gran Bretaña, estuvo marcada por la revolución industrial y el avance del imperio. El comercio global proporcionó los medios para financiar toda clase de progreso en ciencias, artes y economía. Sin embargo, el papel de la mujer en esa época estaba muy limitado. En este blog hablaremos de los roles que desempeñaban las mujeres en la próspera e intensa época victoriana.

Nuestra cuenta de Twitter

Visitadnos e interactuad con nosotras en https://twitter.com/heroinasvictor1

lunes, 7 de junio de 2021

¡Gracias por leer nuestro proyecto transmedia! :)

 Queridos lectores del blog, os agradecemos muchísimo vuestro seguimiento semanal de nuestras entradas acerca de las heroínas victorianas que más hemos considerado que os gustaría conocer. Hay muchas más mujeres en la historia cuya heroicidad merece ser contada, pero con este proyecto esperamos aportar un granito de arena hacia un mayor conocimiento de estas grandes olvidadas que son las mujeres y su relevancia en la historia.

El siguiente vídeo es la despedida de Mery, una mujer virtual en un entorno victoriano al que ha explorado al detalle. Hemos hablado de muchos hechos acerca del Londres victoriano y esperamos haberos ayudado a comprender un poco más esta fascinante época de la historia.


Nuestro equipo os da las gracias por vuestras contribuciones aquí y en redes sociales. Un saludo compañeros y compañeras :)

Fdo:

Cristina Herrero Torrente

Fátima Ulierte Escudero

Cristina Lara Vargas

María de las Mercedes Becerra Martín

María Concepción Pomar Rosselló

El riguroso papel social de las mujeres victorianas

Queremos dedicar esta penúltima entrada en el blog (antes de nuestra despedida) a unas reflexiones finales acerca del papel que tenían las mujeres en general en la época victoriana. En este blog hemos visto muchas heroínas que justamente lo fueron porque se atrevieron a desafiar los encorsetados valores sociales a los que se veían relegadas en la mayoría de las ocasiones. Muchas mujeres de esa época tan próspera y brillante, a la que hemos dado una visión romántica, tuvieron muy pocas opciones de elegir lo que querían ser y hacer en su vida.


Según Felicia Appell, autora del artículo "Victorian Ideals: The Influence of Society's Ideals on Victorian Relationships" (s.f.), el rol de las mujeres en general en la época victoriana se reducían a casarse bien y darle hijos a sus maridos, los encargados en su mayoría de los puestos de importancia relacionados con el trabajo, la industria, las ciencias o las aportaciones en los diferentes campos del conocimiento. Tener una buena posición en la sociedad era de extrema importancia, por lo tanto desde muy jovencitas (como se puede ver en la foto superior), las mujeres victorianas debían acostumbrarse a encorsetados vestidos y atuendos que las pudieran hacer atractivas según los cánones de la época para lograr "un buen partido". Por supuesto, cuestiones acerca de si ese hombre en cuestión las trataba bien o no, o era un borracho, o un adicto al juego o a las apuestas, se consideraban cuestiones de puertas para adentro y las mujeres tenían que aprender a criar a sus hijos y mantener su posición social como buenamente pudieran, siempre aparentando normalidad en el entorno familiar de cara a sus amistades, familiares, y al resto de la sociedad. Oscar Wilde criticó esos valores que coartaban totalmente la libertad y la identidad femeninas en obras como The Importance of Being Earnest (1895) y Lady Windermere's Fan (1893). 

La imagen que dio la Reina Victoria, siempre abnegada, fiel a su marido hasta la muerte y dedicada completamente a sus muchos hijos contribuyó a que esta imagen de mujer dedicada a todo lo relativo a su núcleo familiar (saber cocinar, coser, bordar, tocar música, cantar, llevar la educación de sus hijos, cuidar de los enfermos, tener un aspecto siempre perfecto para su marido y siempre con una sonrisa en la boca) fuera fomentada sobre todo en los círculos de mayor relevancia en la sociedad. Éste era el propósito único que las mujeres de la época victoriana debían cumplir. Y además, podían sentirse afortunadas, porque en esa época muchas mujeres eran tan pobres que se tenían que dedicar a la prostitución. Estas mujeres encorsetadas que Oscar Wilde satirizó de forma tan magistral por lo menos tenían los medios para vivir bajo un techo y tener sustento para ellas y para sus hijos. Este ideal de mujer se denominaba "the angel in the house". La mujer ideal era considerada un ángel de bondadoso carácter, indudable virtud, lealtad completa a su marido, llena de gracia y por supuesto también muy cristiana. 

Es por ese motivo que nuestro grupo hemos decidido escribir acerca de las heroínas victorianas: aquellas mujeres que tuvieron la suerte y los medios suficientes de desafiar estas convenciones sociales, acceder a unos estudios o incluso trabajar. Pero, como ya hemos visto, se encontraron con muchas dificultades en su camino. 


Por supuesto, desafiar las normas sociales nunca ha sido una buena idea antes de la concienciación social de la que gozamos de respeto hacia la propia identidad y los derechos humanos. El "lado oscuro" del estereotipo del angel in the house era la loca del ático: the madwoman in the attic. El concepto se ve muy bien reflejado en Jane Eyre, de Charlotte Brontë (1847). El protagonista masculino de la novela, el Sr. Rochester, miente a Jane Eyre, la protagonista, al decirle que no está casado. Después se revela la verdad y éste le cuenta a Jane que ha sido maldecido por un matrimonio de conveniencia acordado por sus padres con una mujer que, según él, estaba loca, prácticamente diabólica, y a la que tenía encerrada en el ático de su mansión al cuidado de una mujer que la ocultase a la vista de todos. La novela no menciona grandes rasgos de maldad en esta mujer, simplemente no era obediente, tenía una personalidad fuerte, y se mostraba naturalmente sexual. Todo eso le valió para escandalizar a su marido británico (ella provenía de Sudamérica, y seguramente de otra cultura) hasta el punto en que él decidió encerrarla para olvidarse de su presencia.

Lo que hoy nos parece una locura era un hecho de lo más normal en la época victoriana. Sobre todo las mujeres que no se ajustaban a los parámetros aceptables de carácter y compostura eran castigadas siendo encerradas y no volviendo a ver nunca más la luz del sol. Se las tachaba de locas o incluso poseídas y perdían todo respeto hacia ellas como seres humanos. De esta forma, nuestras heroínas victorianas no sólo debieron de tener mucha suerte al no tener a su alrededor a familiares masculinos o esposos que se decidieran a encerrarlas por ser voluntariosas y diferentes, sino que también debieron de caminar toda su vida sobre una delgada línea que cruzaba lo que ellas deseaban lograr y lo que podían manifestar en sociedad para que no fueran consideradas enfermas o anormales.


 En Jane Eyre, Bertha Mason, la "loca del ático" de la novela, consigue escapar e incendiar la mansión en la que llevaba años encerrada, un incendio en el que ella misma muere. En la vida real, muchas mujeres victorianas en esa misma situación murieron sin pena ni gloria ni sin ser jamás mencionadas o recordadas.

Desde este blog, queremos hacer a estas infortunadas mujeres un homenaje a su memoria.




REFERENCIAS:

https://www.mckendree.edu/academics/scholars/issue18/appell.htm

https://kathleenmherron.wordpress.com/2013/03/25/what-is-the-madwoman-in-the-attic/

JANE AUSTEN

Aunque vamos a hablar de Jane Austen, tenemos que hacer alusión a la reina Victoria, pues era su mayor admiradora y una gran seguidora de sus escritos.

Aunque Jane Austen es anterior a la Era Victoriana, su obra sirve de inspiración para todas esas escritoras que llegaron después y a la propia reina Victoria.



La reina Victoria nació dos años después de la muerte de Jane Austen. El libro Orgullo y prejuicio era su favorito. En su diario, de 1853, escribió que el príncipe Alberto le leía este libro cuando la Familia Real estaba en Osborne. En el verano de 1857, le leyó La abadía de Northanger. La reina, en su diario, se refiere a Jane Austen como "Miss Austin".

Jane Austen nació en Gran Bretaña en 1775. Su vida transcurrió sin grandes acontecimientos, ni llegó a contraer matrimonio. Su escritura es apacible, sereno y equilibrado. El interés de sus obras reside en los matices psicológico de sus personajes, situados en el ambiente social que ella conocía, la burguesía acomodada.

Escribió seis novelas:

  • Orgullo y prejuicio (Pride and prejudice, 1813)
  • Sentido y sensibilidad (Sense and sensibility, 1811)
  • La abadía de Northanger (Northanger Abbey, 1818)
  • El parque de Mansfield (Mansfield Park, 1814)
  • Emma (1816)
  • Persuasión (Persuasion, publicada póstumamente)

Las novelas de Jane Austen tuvieron una excelente acogida. En sus relatos predominan la observación incisiva y los relatos meticulosos, con unas tramas que dan fuerza a acontecimientos que pueden parecer triviales y cotidianos, con sentido de universalidad.

Jane Austen se convirtió en una de las mayores difusoras de la novela británica.

A continuación, podemos ver un video de YouTube con la reseña de los libros de esta fantástica escritora.



Referencias:

  • https://janeausten.co.uk/blogs/in-praise-of-jane/jane-austen-royal-readers
  • Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Jane AustenEn Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/austen.htm el 7 de junio de 2021.

miércoles, 2 de junio de 2021

Catherine Mumford


Catherine Mumford Booth nació en enero de 1829. Sus padres eran miembros activos de una capilla metodista weleyana. Se le conoce como "La Madre del Ejército de Salvación" y fue una de las mujeres más maravillosas de la era victoriana.


Pasó su infancia en la cama, debido a problemas de columna, pulmones y corazón. Debido a eso, su madre, la animó a leer la Biblia, puesto que no le gustaban las obras de ficción, y creía que la sabiduría de la Biblia era sublime. La leyó varias veces antes de cumplir los doce años, siguió leyendo libros sobre teología e historia de la Iglesia, algo que no era usual en una mujer de la época. Además, la influyó John Wesley, fundador del metodismo, en su vocación.

Sus convicciones eran firmes y adelantadas a su época. Como el trabajo social entre los pobres, la abstinencia del alcohol, la edad legal de consentimiento para las niñas, la igualdad entre hombres y mujeres, el vegetarianismo y el trato humano de los animales.

Su padre desató en ella las ideas de la templanza, pero este perdió la fe y se volvió alcohólico, lo que hizo que Catherine aborreciera el alcohol y se unió a la Sociedad Juvenil de Templanza. Se había unido a una congregación de wesleyanos, pero tras unos años estaba insatisfecha con estos y se unió a otra congregación creada por reformadores, un grupo de personas que también habían dejado a los wesleyanos. 

En 1852 se casó con William Booth, con quien tuvo ocho hijos. Además admiraba el trabajo de su esposo (era pastor en Gateshead), quien compartía con ella sus puntos de vista sobre la posición y misión de la mujer. Ella no tenía intención de cambiar los roles domésticos de las mujeres, pero si objetó su supuesta inferioridad intelectual y moral. Comenzó a ayudar a su esposo en el trabajo pastoral. Este al principio se mostró reacio a la predicación femenina, pero cambió de opinión. En 1858, animó a su esposa a dar “clases de mujeres” y enseñar en la escuela dominical.

En 1860, Catherine comenzó a predicar, con la aprobación de su esposo, lo cual causó cierto desconcierto, ya que las mujeres victorianas se tenían que dedicar al trabajo doméstico y evitar la esfera pública. Estaba firmemente convencida de que las mujeres no eran inferiores, intelectualmente, a los hombres y tenían derecho a predicar. Fue una oradora excepcional y contribuyó a la reforma moral y social.


Catherine se convirtió en la única fuente de ingresos de la familia, pues su marido no ganaba dinero, en ese momento (1865). Predicó en diferentes lugares y también vendió sus folletos. En sus discursos defendió, siempre, el trabajo de mujeres evangelistas. En 1873, consiguió reunir a una congregación de unas 3.000 personas en un edificio, frecuentado principalmente por soldados y marineros.

También apoyó e movimiento por el sufragio con la esperanza de que las mujeres votantes fueran una fuerza poderosa para el bien mundial. Pensaba que la mujer era igual al hombre, intelectualmente, pero que la falta de formación u oportunidades la hacía verse inferior.

En 1878, se estableció el Ejército de Salvación, en el cual Catherine comenzó a reclutar mujeres jóvenes, de clases trabajadoras para brindar alivio a mujeres y niños de los barrios pobres. Contribuyó al establecimiento de hogares de rescate para jóvenes prostitutas, mujeres rebeldes y delincuentes.  


Murió en 1890 debido a un cáncer de mama. Aunque no tenía formación, escribió varias publicaciones del Ejercito de Salvación. Sus escritos fueron los siguientes: 

* Papers on Practical Religion (Londres, 1879).

* Papers on Aggressive Christianity (1881).

* Papers on Goddess (1882).

* Life and Death (1883).

* The Salvation Army in Relation to the Church and State (1883).

* Cristianismo popular (1887).

Bibliografia: https://victorianweb.org/sculpture/wade/6.html


martes, 1 de junio de 2021

Nos sumergimos en la historia de... Elizabeth Ann Seton

 Fue la primera mujer canonizada por la Iglesia Católica de procedencia americana. Nació en una familia de clase alta, aunque siempre se esforzó por mostrar un perfil bajo y humilde. Se destacó especialmente por ser una gran lectora, por supuesto de la Biblia pero también de novelas y toda clase de literatura.


Nació dos años antes de la Revolución Americana, en 1774, en pleno New York, con el nombre de Elizabeth Ann Bayley. A medida que fue creciendo, fue fascinándose y apegándose cada vez más a la Biblia, a la que llevaba por todas partes. En 1794, se casó muy enamorada con su gran amor, William Seton, también de clase alta. Sus primeros años de matrimonio fueron muy felices y prósperos, expresando ella en su diario que había conseguido, junto a su marido, vivir el Cielo en la carne del mundo. Sin embargo, a los cuatro años de su matrimonio la familia se vio afectada por la tragedia: el padre de William murió y la pareja quedó a cargo de siete hermanastros y hermanastras de William, además de con la obligación de seguir con el negocio del difunto padre.


Sin embargo, eso no fue todo. A los pocos años de la muerte de su suegro, Elizabeth vio que su marido también caía enfermo, de tuberculosis, lo que además afectó negativamente a sus negocios y sus finanzas. La familia se declaró en bancarrota y, en un último intento de mejorar la salud de William, la pareja se trasladó a Pisa, Italia, puesto que allí William tenía amistades de trabajo que los pudieran ayudar. Mas William finalmente murió en Italia, incapaz de mejorar su estado de salud, dejándola sola con sus hermanastros y un montón de obligaciones. 

El mayor consuelo de Elizabeth en esos momentos trágicos fue el catolicismo, al que se adherió con todas sus fuerzas. Sola en Italia y con muy pocos apoyos, Elizabeth se doblegó totalmente, con serenidad y sin resistencia, a lo que ella llamaba "la Voluntad": la voluntad de Dios. Se caracterizó por su carácter cuidadoso de su familia, su enorme fuerza espiritual y de voluntad, su educación en el trato personal y su cortesía, y su naturaleza piadosa. Su mayor consuelo era su veneración por la Madre de Dios, a la que consideraba su verdadera Madre y la de todos los hombres y mujeres del mundo.


Su familia en Nueva York, protestante convencida, no estaba nada satisfecha con la elección de Elizabeth de convertirse en el catolicismo, hasta el punto de no desearla de vuelta "por proselitismo". Sin embargo, Elizabeth volvió a América para fundar una escuela en Baltimore, el St. Mary's College. Era un colegio originalmente no denominacional, sin embargo al llegar ella, debido a su ejemplo, su enorme fe y su piedad, empezaron a darse una serie de conversiones al catolicismo. Finalmente, tuvo a su alrededor un grupo suficiente de hermanas que compartían su fe para fundar una hermandad. Elizabeth fundó el primer colegio católico público de América. En 1809, se ordenó adoptando los votos católicos de castidad, obediencia, y pobreza, y pasó a llamarse Madre Seton, con una vida dedicada a la educación de los más pequeños y la difusión de la fe católica.


La regla de su orden se aprobó en 1812, basada en la regla de San Vicente de Paúl. Por aquel entonces, también Elizabeth estaba aquejada de tuberculosis. Sin embargo, eso no le impidió seguir su misión con los más pequeños a su cargo. En 1818, la comunidad de Elizabeth había crecido tanto que ya había podido fundar otra escuela y dos orfanatos. Hoy en día, seis hermandades femeninas relacionadas con el catolicismo en América trazan sus orígenes en el trabajo que hizo Elizabeth Seton. 

Su salmo preferido era el Salmo 23, y su devoción hacia las Escrituras, la Eucaristía y la Virgen María permanecieron firmes hasta su muerte en 1821, a la edad de 46 años, a la que acogió con gracia y alegría de ver finalmente al Creador. Fue canonizada en 1975 por el Papa Pablo VI. Se la caracteriza siempre de negro, con las escrituras en la mano, y con el rosario, siempre orando y en conversación íntima con la Virgen María. 

Es la madre patrona, para la Iglesia Católica, de los colegios y las instituciones educativas de denominación católica, de las viudas y de los marineros. Es también una mujer que, en los tiempos en los que éstas no tenían muchas posibilidades de llevar a cabo proyectos de importancia sin el apoyo de un hombre al lado, logró todos sus objetivos piadosos y todavía hoy en día es un gran ejemplo de mujer abnegada, luchadora y vital. Toda una heroína victoriana.


REFERENCIAS:

https://www.catholic.org/saints/saint.php?saint_id=180

http://blog.insidetheapple.net/2011/01/saint-elizabeth-ann-seton.html

¡Gracias por leer nuestro proyecto transmedia! :)

 Queridos lectores del blog, os agradecemos muchísimo vuestro seguimiento semanal de nuestras entradas acerca de las heroínas victorianas qu...